No son solo 11 jugadores en la cancha; hoy somos más de 130 millones de corazones latiendo al mismo ritmo, con el alma en un hilo y las lágrimas en los ojos. Se rompió la maldición, se callaron las dudas y se demostró de qué estamos hechos los mexicanos cuando jugamos con el corazón por delante.

Gritamos, sufrimos, pero jamás dejamos de creer. Porque el mexicano no se rinde, se agranda ante la adversidad. Hoy se escribe una nueva página de oro en nuestra historia.

¡Gracias, muchachos, por hacernos llorar de orgullo! Esto no es el destino, es solo el comienzo…

Y que pase el que siga, porque hoy se vale soñar en grande… y campeones del mundo! 🏆✨

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Por ActivoQ