Con el firme propósito de blindar a la niñez y juventud queretana frente a los riesgos del entorno virtual, el Senador Agustín Dorantes Lámbarri concluyó el reciente ciclo escolar con la impartición de 38 talleres de educación digital y concientización sobre el uso responsable de redes sociales. La iniciativa, dirigida tanto a padres de familia como a estudiantes de nivel primaria y secundaria en los municipios de Querétaro, Corregidora, Tequisquiapan y San Juan del Río, busca reforzar las medidas locales preventivas mientras la Ley Kuri continúa su proceso de aprobación en el Senado de la República.
«Para mí, la columna vertebral de la educación es a través de los papás y de las mamás. Entre más herramientas tengan, lo vamos a hacer mejor. Nadie nos educa. Yo les digo: mi niño a los 3 meses estaba en una pantalla, y hasta que yo me metí en el tema me di cuenta de que lo tienes que restringir y limitar lo menos posible. Hasta los 18 meses no deberían de tener prácticamente ningún contacto con una pantalla, a menos que sea una llamada o videollamada extraordinaria para estar conectado con tu familiar, pero la recomendación de la OMS es de cero a 18 meses cero contacto con pantallas, y eso pues yo no lo sabía. Cuando me empecé a empapar en el tema, a estudiar e investigar, me di cuenta de que son herramientas que nadie te dice y que, si no te las dicen, no te das cuenta del daño que le estás haciendo a tu hija o a tu hijo.»
Las sesiones están diseñadas en un formato ágil de menos de 30 minutos para dotar a los tutores de herramientas prácticas que faciliten la orientación de sus hijos. A través de este esquema, se abordan las consecuencias de la adicción a los dispositivos electrónicos —la cual suele derivar en trastornos de ansiedad y depresión—, la exposición a contenidos violentos o pornográficos, así como las amenazas graves vinculadas a la captación por parte del crimen organizado y redes de trata de personas.
«Bueno, yo desde un inicio establecí límites con mi hijo. Para empezar, lo tengo ligado a mi teléfono, es un teléfono que yo puedo apagar y checar qué aplicaciones está viendo desde mi equipo y cuánto tiempo utiliza cada aplicación; en el momento en el que yo vea que está dando un uso no adecuado al teléfono, se lo retiro. Le dije: te entrego el teléfono, pero si veo que le estás dando un mal uso o bajas el rendimiento académico, el teléfono te lo quito.»
El modelo de trabajo convierte la charla formal en un diálogo abierto donde se recuperan las vivencias cotidianas de las familias, permitiendo abordar con realismo aspectos centrales como la implementación efectiva de controles parentales y la delimitación de fronteras digitales dentro del hogar.
«Este es bien importante para ustedes: antes de darles el celular, fijen reglas y límites. Yo me he encontrado a mamás que dicen: le di el celular y luego le quiero poner reglas, pero el niño ya no se quiere dejar, dice que el celular es suyo aunque yo se lo di, y luego argumenta su privacidad. Ustedes tienen el derecho y la responsabilidad de ver qué pasa en el celular de sus hijas y de sus hijos.»
El balance global reporta la atención prestada en 13 planteles de educación primaria y 19 escuelas secundarias, principalmente de carácter público en los municipios señalados, abarcando actividades tanto en los turnos matutinos como vespertinos para garantizar un impacto integral en la comunidad escolar.
