La estabilidad del sistema eléctrico en Querétaro se encuentra en una situación crítica debido a un severo rezago en la infraestructura de distribución y transmisión, la cual ha sido superada por el acelerado crecimiento de la entidad. Mauricio Reyes Caracheo, director de la Agencia de Energía del Estado de Querétaro, advirtió que la red actual opera bajo un estrés constante que detona fallas masivas ante cualquier eventualidad climática o percance vial, por lo que se requiere un incremento mínimo del 30 por ciento en la capacidad instalada para poder estabilizar el suministro en la región.
El funcionario estatal explicó que el origen de las constantes interrupciones que afectan a los ciudadanos no radica en una insuficiencia de la energía disponible, sino en la incapacidad de las líneas y subestaciones para soportar y conducir el flujo necesario. Querétaro registra actualmente un consumo máximo que ronda los 1,400 megavatios, una demanda que el estado puede cubrir pero que colapsa debido a que los canales de distribución física se encuentran totalmente saturados tras haber alcanzado su tope operativo desde hace dos años.
«El problema es que la infraestructura por donde va esa energía ya no es suficiente y es donde se generan los problemas. Y con el calor, y con las lluvias, y con las descargas atmosféricas, y con los aires, y con los postes chocados que sigue habiendo, pues tendremos problemas.»
Esta saturación provoca que, ante el incremento en las temperaturas y la llegada de la temporada de lluvias, la demanda de consumo se eleve hasta un 30 por ciento, llevando al sistema a un punto de colapso inevitable donde las líneas de alta tensión tienden a reventarse y los transformadores terminan quemándose por sobrecarga.
Respecto a las acciones para mitigar esta crisis, Reyes Caracheo confirmó que existe una mesa de trabajo y una coordinación reciente entre el Gobernador del Estado, el gerente divisional y el superintendente de la zona de la Comisión Federal de Electricidad. Aunque se constató que la CFE está ejecutando trabajos de ampliación en subestaciones clave, como la del Cerro del Tambor y la salida a Celaya libre, el funcionario enfatizó que el retraso acumulado en las inversiones de años anteriores pasará factura a los usuarios, ya que la estabilización no se logrará a corto plazo.
«Es complicado que mejore a la brevedad. No es tan sencillo, se requieren obras importantes que no se hacen de un día para otro.»
A pesar de la urgencia compartida por las autoridades locales, los recursos destinados a estas obras son controlados de manera centralizada por la Federación, por lo que el gobierno estatal no tiene la facultad legal ni la posibilidad de intervenir directamente con inversiones en las instalaciones eléctricas. Ante este panorama, la CFE evalúa la implementación de esquemas que permitan la participación de capital privado para acelerar el desarrollo de la infraestructura necesaria, mientras que el sector público local se limita a coadyuvar en la detección de fallas y orientar las soluciones técnicas para disminuir el impacto de los apagones en la población.





