El gobierno municipal de El Marqués consolidó su posición económica a nivel nacional e internacional luego de que la agencia Fitch Ratings ratificara sus calificaciones financieras en el nivel más alto que puede obtener una demarcación en el país. La evaluación posiciona a la localidad en un estatus de estabilidad similar al de ciudades europeas como Tallin, en Estonia, o Bydgoszcz, en Polonia.
La administración que encabeza Rodrigo Monsalvo Castelán recibió la nota internacional BBB– y la nacional AAA (mex), ambas con una perspectiva estable. Este resultado se otorgó debido a la estabilidad en las arcas públicas, la ausencia de deudas o pasivos y el mantenimiento de una recaudación de impuestos sostenible para los próximos años.
La Secretaría de Finanzas local explicó que la calificación internacional obtenida representa el límite máximo permitido para los gobiernos municipales en México, debido a que este indicador se encuentra directamente vinculado a la evaluación financiera que recibe el gobierno federal.
El reporte de la agencia evaluadora también elevó el perfil crediticio individual del municipio a AA-, debido a que proyecciones realizadas para los siguientes tres años muestran que la demarcación cuenta con la liquidez necesaria para cubrir sus compromisos económicos. La baja dependencia de los recursos federales destaca dentro de este panorama, ya que el 74% de los ingresos operativos del municipio se genera a través de la recaudación de recursos propios.
El dinamismo en los sectores inmobiliario e industrial ha permitido el crecimiento en los ingresos propios de la localidad. Para alcanzar este porcentaje de recaudación, la administración municipal ha aplicado medidas enfocadas en la modernización de los trámites administrativos, la actualización del catastro, el uso de herramientas tecnológicas, la capacitación del personal del Ayuntamiento y la ampliación del padrón de contribuyentes.
La planeación financiera actual contempla el control del gasto operativo y la disciplina en el presupuesto para asimilar el crecimiento urbano y de población en la zona. Esto permite que el gobierno local mantenga la inversión económica directa en rubros de infraestructura pública y en la cobertura de los servicios básicos para los habitantes sin comprometer la liquidez general.



